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jueves, 5 de febrero de 2015

¿Qué es ser bilingüe desde la ciencia? El inglés. El español

La necesidad de hablar un idioma en el cual la población mundial pueda entenderse, utilizando para ello la denominada "lingua franca", y estableciéndose el inglés en ese lugar por su hegemonía en el mundo de los negocios, es indiscutible. Más discusión ofrece la duda de si es el inglés la lengua que, por sus características, reúne las mejores condiciones de aprendizaje para hablantes no nativos. En muchas ocasiones se han propuesto diversos proyectos sobre idiomas construidos y que, por otro lado, ofrecen un aprendizaje que puede alcanzar el bilingüísmo real (analizaremos la palabra mal empleada "bilingüe" a continuación) basado en estructuras gramaticales sencillas, sin irregularidades, con vocabulario lógico y extensible y con un aprendizaje hasta 10 veces más rápido. No obstante, estas iniciativas, salvo el Esperanto, no han llegado a la población, ya sea por desinterés o por una desinformación a conciencia, siendo la segunda la más que probable.

educacionSer ignorante en los procesos cerebrales que ocurren cuando aprendemos un idioma, sirve en bandeja ideas utópicas, proyectos educativos bilingües nefastos y envalentonan a decir palabras como "bilingüe" que quedan muy lejos de los datos que arroja la ciencia. Una apreciación profunda respecto al término bilingüe alude a la capacidad para desenvolverse en dos idiomas con igualdad de capacidades a nivel oral y escrito. La dificultad real estriba en lo complicado que resulta describir con igualdad de matices lo que ocurre en una situación con la lengua materna y con el idioma adquirido. ¿Significa no ser "bilingüe" que no sabemos un idioma? No. Un individuo puede dominar el inglés y dedicarse a la traducción pero, sin embargo, le resultaría muy engorroso y difícil explicarlo como con la lengua materna, debido a que no cuenta con los automatismos y procedimientos cerebrales usados en la región cerebral del idioma materno. De ello se desliga que no usamos la misma región cerebral cuando utilizamos nuestro idioma materno y el idioma adquirido. En La Impresión pudimos ya ver el proceso que se lleva a cabo (puedes verlo pinchando aquí). Haciendo un breve resumen, el cerebro destina el aprendizaje de otro idioma a una región cerebral que no está dotada de las características de la región del idioma materno. Lo que realmente hace es deformar poco a poco la región para adquirir el idioma, por esta razón tenemos mucha dificultad a la hora de aprender nuestro primer idioma. Una vez deformada, la estructura de la región cerebral está preparada para adquirir más idiomas sin tanta dificultad. 

Con casi total certeza habrá escuchado aquello de "los niños tienen más facilidad para aprender otro idioma", pero no obstante la ciencia nos conduce por un camino distinto. Al nacer, el niño tiene la capacidad de poder albergar en la región materna dos o más idiomas. Se convierte en un auténtico bilingüe ya que puede manejar los dos idiomas con igualdad de soltura por converger en una misma región que, por ende, les otorga las mismas características. ¿Y cuando se cierra el aprendizaje en esta región cerebral para el idioma materno? A una edad mucho más temprana de lo que la población en general piensa. Se cree que a los 4 años el niño comienza a utilizar otra región cerebral distinta, por lo que hasta esa edad pueden convertirse en bilingües maternos. El aprendizaje de otro idioma con más de 4 años tendrá una dificultad para el niño comparable con la del adulto, el cual en la mayoría de ocasiones desconoce la gran plasticidad que poseemos en el cerebro. Conociendo ahora el sistema que utiliza el cerebro podemos desgranar si una educación basada en el bilingüismo desde según que edades puede ser buena o, por el contrario, contraproducente. Lo cierto es que para ser bilingüe nativo (que no bilingüe aprendido) se requiere de un proceso de adquisición de dos lenguajes desde las primeras palabras que dice el bebé. Llegada una edad, cada persona tendrá un ritmo diferente como diferentes estructuras mentales tenga, en el sentido de que todas y cada una de las personas son diferentes y no siguen los mismos criterios de aprendizaje, más aún tratándose de algo tan complejo como la adquisición de un nuevo idioma. 

educacion libro
Existe una peligrosa afición, derivado del mundo tan globalizado en el que vivimos, que trata de idealizar la cultura anglosajona. Aprender inglés tiene unos beneficios para la comunicación por todo el mundo innegable, se trata de un conector en el que todos podemos expresarnos, informarnos y ser escuchados. Sin embargo, el aprendizaje del inglés hasta un nivel fluido no debe confundirse con el término bilingüe. La exigencia que está primando en el mundo laboral es irreal e insostenible, en la cual se demandan perfiles bilingües o preferentemente nativos. La fiebre por el inglés ha traspasado la verdadera frontera del objetivo que se está persiguiendo y se dirige hacia nadie sabe muy bien dónde. En el caso de España, el "ninguneo" al castellano salta a la vista al claudicar ante el inglés en una de las materias clave denominadas ahora "Sciences". La inmersión lingüística real va mucho más allá de la escuela, ya que se encuentran implicados en la enseñanza de un nuevo idioma los padres, los recursos televisivos y audiovisuales no doblados (como muchos países del norte) y la determinación de los proyectos en educación dentro y fuera del aula. Al mismo tiempo, la lengua materna debe ser querida, respetada y divulgada entre los menores, en un amor por su lengua que, en estos tiempos, ha dejado peligrosamente de existir. P

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